¿Por qué elegir Comercio Justo?

Sociedad/Alba Rocher

En esta época de navidad es cuando a las personas más nos da por acordarnos de nuestro lado solidario. Parece ser que estas fechas nos recuerdan a todos que hay gente en el mundo que se muere de hambre o que no tiene unas condiciones de trabajo dignas. Muchas personas defienden el Comercio Justo como una forma de ayudar a los demás comprando productos de este tipo. Pero,¿cómo podemos saber lo que estamos comprando y por qué?

Existe un símbolo de calidad para el Comercio Justo llamado FairTrade. Este sello, nos asegura básicamente, que el producto que estamos comprando viene de  mano de obra de personas que reciben un salario digno y, una mejora de las condiciones laborales para los pequeños productores. Una mejora de las condiciones de vida y la obtención de productos de calidad, con la garantía de que respetan los derechos de los trabajadores y del medio ambiente.

Hay empresas que utilizan productos de Comercio Justo siempre bajo una política de responsabilidad social empresarial que se va consolidando cada vez más. Es el caso de empresas como LUSH o Starbucks.

En el caso de LUSH , se trata de una empresa inglesa de cosmética natural que utiliza productos de Comercio Justo para elaborar muchos de sus productos, además de que ninguno de ellos está testado con animales.

Starbucks  compra café certificado de Comercio Justo desde hace casi 11 años y es el comprador, tostador y distribuidor de café de Comercio Justo más grande del mundo. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

El departamento de comunicación de Lush afirma que obtuvieron su certificado de Comercio Justo en el año 1995 y que desde entonces utilizan muchos productos para elaborar su cosmética como manteca de cacao, nuez de Brasil y azúcar. El pasado año Lush creó un producto de cosmética fresca para los pies, llamado FairTrade Foot Lotion’. Este producto ha sido galardonado con la certificación de la FairTrade Foundation para la manteca de cacao orgánico y de Comercio Justo que utilizan.

FairTrade Foot Lotion

Una campaña de consumo responsable de Granada, incluye una guía práctica con algunas ideas para practicar un consumo más responsable. Esta campaña apuesta por tomar conciencia como consumidores de las consecuencias que generan nuestras demandas y exigir condiciones de vida dignas para los productores de los artículos que consumimos. Como sabemos, este tipo de comercio consiste en establecer relaciones directas con los productores y fijar precios con el propósito de asegurar su calidad de vida, así como la financiación de proyectos sociales para la zona.

Juanjo Martínez,  Responsable del área de Acceso a Mercados de Intermón Oxfam en Valencia nos cuenta por qué estos productos pueden resultar tan caros en comparación a los que compramos normalmente: “Su coste en origen es mayor y su volumen no es suficientemente elevado como para beneficiarse de ciertas economías de escala”. Además, afirma que en Intermón Oxfam se ha conseguido que el café natural molido que más se vende en las grandes superficies, tenga un volumen suficiente como para que su precio de venta esté totalmente en línea con sus equivalentes del comercio convencional. Aunque en origen se paga mucho más.

Juanjo subraya la importancia de que una empresa tenga una política de responsabilidad social empresarial ya que, el sector privado como parte de nuestra sociedad, debe ir asumiendo un papel más responsable con su entorno como lo van haciendo los ciudadanos y las administraciones. “La exigencia hacia las empresas es aún mayor si cabe, por la capacidad que tienen para vigilar cómo se producen sus productos o servicios y cómo se comercian”, afirma Juanjo.

Las asociaciones también crean sus propios comercios

Fundación Vicente Ferrer

Por otro lado, están las asociaciones sin ánimo de lucro que no tienen el símbolo de calidad de Comercio Justo, pero que sí venden productos de este tipo. Al contrario que los productos de Comercio Justo, que se elaboran por productores del sur, estas asociaciones elaboran productos hechos por ellos mismos, que venden al público con el único fin de financiar los gastos de las ONG o incluso, destinarlo a proyectos en otros países pobres.

Es el caso de la Fundación Vicente Ferrer, que en el año 2001, creó en Anantapur (Andhra Pradesh) en India los primeros talleres-residencia para mujeres dálits con discapacidad. En ellos, grupos de mujeres reciben formación en una actividad artesanal. En la actualidad 146 mujeres con discapacidad integran el programa y elaboran productos de yute, papel maché, etc. Para fomentar el ciclo de comercio solidario creado bajo la marca Colaboración Activa, la Fundación Vicente Ferrer pone sus productos a disposición del público a través de sus tiendas solidarias en Barcelona, Mallorca y  Menorca y a través de la Tienda On-line. “También vendemos productos de colaboración activa durante ferias, mercadillos, etc que se organizan en la sede central en Barcelona y otras siete delegaciones repartidas por todo el territorio español”, cuenta Alessia Fappiano que colabora en la Fundación desde hace varios años.

Alessia afirma, que los beneficios obtenidos con la venta de los productos de Colaboración Activa se reinvierten directamente en el programa. “A través de Colaboración Activa proponemos otra forma de ser solidario: un ciclo de comercio responsable en el que el comprador final muestra un compromiso social, cultural y humano”, dice la colaboradora.

También los centros ocupacionales suponen una alternativa a este tipo de comercios. IVADIS (Instituto Valenciano de Atención a los Discapacitados y Acción Social) organiza mercadillos solidarios puntuales, para vender productos hechos por los propios usuarios del centro. Victor López, profesor de la escuela taller del centro ocupacional de Ivadis en Elche, cuenta que en el centro se realizan talleres de cerámica, papel y bisutería. Todo lo que aprenden y realizan en los talleres, es lo que luego sacan a la venta. “El único fin de realizar estos productos es para sacarlos a la venta y que sean los propios chavales los que los vendan y gestionen todo”, cuenta Victor López.

El último de los mercadillos se realizó en la Universidad Miguel Hernández de Elche hace dos semanas. El profesor insiste en la necesidad de relacionar al centro con la comunidad universitaria porque supone una integración con los demás.

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