La labor del voluntariado hospitalario

REPORTAJE 2 ENERO/ V.Barriga

Son las siete y media de la mañana y comienza la actividad en el despacho del voluntariado en el Hospital General Universitario de Elche. Poco a poco van llegando los voluntarios de los miércoles para agruparse en torno al pequeño despacho, situado en la primera planta de la coordinadora, María Asunción Esteve , a la espera de que ella les encomiende la primera tarea del día. “Lo primero que se suele hacer por la mañana es ayudar con el desayuno a los pacientes más mayores y acompañar a los enfermos a quirófanos”, declara.

María Asunción Esteve lleva más de 13 años como coordinadora del voluntariado, pero “ante todo soy una voluntaria más”, afirma de manera rotunda. A su mediana edad, Esteve, con la ayuda del Adjunto de Medicina Interna, José López Escudero, organiza las tareas de los voluntarios tanto del Hospital de Elche como el de San Vicente del Raspeig. Aunque sea toda una experta en la materia, Esteve aclara que “muchas veces delego algunas cuestiones en mis compañeros porque todos somos igual de importantes”.

La asociación se creó en 1999 y es referente en materia de voluntariado en la Comunidad Valenciana, gracias a que ha recibido múltiples premios en reconocimiento a su labor altruista en los últimos años. Entre todos ellos, destaca el galardón en materia de Humanización de la Asistencia Sanitaria en el ámbito valenciano y su puesto en dos ocasiones como finalista en premios a nivel nacional a las “Mejores iniciativas de servicio al paciente”.

Varias voluntarias del Hospital General de Elche

Esta organización no está formada por médicos ni personal sanitario ya que sus pilares descansan en los más de 60 voluntarios que forman la asociación.“Ayudamos a personas ingresadas que no tienen familia o no pueden atenderles en un momento determinado”, explica la coordinadora. Este patrón se repite en todos los centros hospitalarios que cuentan con este tipo de voluntariado. Sin ir muy lejos, la Asociación Española contra el Cáncer del Hospital Clínico de San Juan de Alicante también cuenta con un servicio de “respiro familiar” ya que tal y como comenta su responsable, María Dolores Sánchez “nuestra misión es servir de acompañamiento a los enfermos de cáncer cuando sus familias, por cualquier razón, no pueden hacerse cargos de ellos”.

En este tipo de asociaciones es muy importante el compañerismo porque “es uno de los muchos aspectos positivos del voluntariado, formar parte de un grupo de personas con tus mismas inquietudes, con el que te sientes identificado”, dice la coordinadora de AECC.

La formación es imprescindible

El perfil del voluntariado es similar en estas dos organizaciones. María Asunción Esteve y Dolores Sánchez coinciden en un aspecto, y es que “el voluntariado debe tener una estabilidad emocional estable, la cual se valora a través de unos test psicológicos iniciales”, comentan. La formación es básica. Pocas ONG’s admiten que sus voluntarios no realicen algún curso de iniciación para después estar dos meses de prácticas en los que se evalúa si efectivamente esa persona está realmente preparada para desempeñar esa labor de voluntariado y si encaja con lo que busca la asociación.

Una capacidad que deben tener y no perderla en todo momento es “el de la tolerancia al sufrimiento junto a una actitud de escucha muy activa”, formula María Asunción Esteve, coordinadora del Hospital General de Elche. Por eso desde el centro ilicitano se organizan cursos de actualización de conocimientos de voluntariado para también “ayudar a que diferencien lo que pasa dentro, a su vida personal fuera”, dice. Aunque estos talleres no quitan que sea de las cosas más difíciles para ellos porque como comenta Matilde, voluntaria del Hospital desde los inicios: “muchas veces es muy difícil no llevarse los problemas a casa”. No obstante, la voluntaria recalca que, a pesar de los problemas que se pueden encontrar “en cuanto te miran con una sonrisa o te acarician la cara se te pasa todo”.

Los voluntarios son una herramienta imprescindible para hacer al enfermo una estancia en el hospital menos agradable

Pero además de todas estas habilidades han de ser personas discretas que mantengan la confidencialidad de los enfermos en todo momento. Deben respetar la situación del paciente, no dar a conocer los detalles o dificultades de su enfermedad ni su evolución. Por último, han de saber que “simplemente son voluntarios y que se ciñen al horario estrictamente hospitalario”, recalca Esteve.

“Recuerdo como una señora inglesa que estuvo ingresada una larga temporada le pareció genial que cada día estuviéramos con ella un voluntario diferente”, enuncia, Matilde, otra voluntaria del mismo nombre que la anterior aunque un poco más joven y con menos tiempo dentro de la organización. Cada voluntario tiene claro que no pueden repetir en una misma semana con el mismo paciente ya que “esto provocaría una dependencia con el paciente y se estrecharían lazos”, menciona la coordinadora del Hospital General.

El reconocimiento a nivel legal de la figura del voluntario en España es muy reciente. Prueba de ello es que sólo han transcurrido dieciséis años desde que fue aprobada la ley del voluntariado en nuestro país (BOE 17/01/96).

La tarea que los voluntarios están llevando a cabo en los hospitales ya está empezando a dar sus frutos. La Asociación para el Voluntariado en Europa (AVE) promovió un estudio en el año 2002 para conocer la realidad del voluntariado en España.  En este informe se muestra que las principales responsabilidades que los voluntarios realizan con más frecuencia es el acompañamiento al enfermo ya sean niños o adultos. Concretamente, el 83% de las asociaciones llevan a cabo esta tarea. “Acompañar al enfermo es estar a su lado, distraerlo, relajarlo cuando se someten a operaciones o pruebas médicas dolorosas, etc”, asegura Dolores Sánchez.

La segunda tarea que se realiza  con más frecuencia es la orientación al enfermo, es decir, dirigirlo a las diferentes áreas de un hospital o simplemente aconsejarle sobre cualquier aspecto burocrático u organizativo (63%).

No obstante, en la actualidad el acompañamiento a la familia es uno de los principales cometidos en estas asociaciones, es decir, “cuando se produce alguna desgracia o simplemente falta algún familiar, los traemos al despacho, les ofrecemos una tila y les dejamos que lloren y tiren toda la rabia que llevan dentro”, remarca la coordinadora Esteve.

Sensibilidad, tolerancia, voluntad, formación y valores son sólo algunas de las palabras que forman parte del día a día de los voluntarios del Hospital General Universitario de Elche o de los de la AECC del Hospital Clínico de San Juan que intentan inyectar unas cuantas dosis de energía a los pacientes. Y es que “el voluntariado engancha. “Aquí hay gente que hace turnos de noche solo por poder venir un día a la semana”, explica la organizadora del Hospital de Elche.

Despiece 1: https://inextremisrevista.wordpress.com/2012/02/05/narizones-payasos-de-hospital/

Despiece 2:  https://inextremisrevista.wordpress.com/2012/02/05/maasuncion-esteve-la-labor-del-voluntariado-se-ofrece-a-traves-de-la-compasion-y-no-desde-la-lastima/

 

 

 

 

 

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