¿Qué hacer en mis vacaciones solidarias?

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Con la llegada de las vacaciones de Semana Santa toca ir pensando en qué invertir ese tiempo, así como buscar posibles lugares, y por supuesto, la manera de enfocar esos días sin obligaciones. Diversas ONG te puede ayudar a solucionar todas estas cuestiones, ante todo de una manera responsable.

Existen millones de posibilidades como estancias solidarias en Colombia, apuntarte a campos de trabajo, participar en cursos para el desarrollo en países como Turquía o hacer varios viajes rurales por España… Coge energía y prepara tu mochila para recoger experiencias inolvidables.

Aquí tienes algunas propuestas:

–    AIPC-Pandora. Desde la asociación organizan los llamados microproyectos de cooperación al desarrollo que son estancias de aproximadamente un mes en sitios como Malí, Francia, Tanzania o Estados Unidos donde se desarrollan diversas actividades relacionadas con la cooperación al desarrollo. Durante tu estancia convivirás con una familia de acogida y también se harán encuentros locales con jóvenes locales de la ciudad.

–    En Cooperatur tú eliges los países y las fechas en las que quieres participar. Se ofrecen programas de voluntariado internacional también en varios países de Latinoamérica de 3 semanas aproximadamente y en grupo. Estos viajes incluyen una fase previa de preparación y formación de un fin de semana de duración.

–   El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación también te lo pone fácil y te ofrece el Programa Jóvenes Cooperantes. Un proyecto dirigido a jóvenes entre 18 y 29 años dispuestos a viajar por el mundo para ayudar a los demás. En este plan tienes que cumplir una serie de requisitos más estrictos como demostrar el dominio de idiomas cuando el puesto lo requiera o en algunos casos, experiencia profesional en relación con las tareas a realizar en el proyecto.

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Claves para ser un buen turista

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El turismo responsable busca establecer modelos de desarrollos turísticos sostenibles y específicos para cada zona de destino teniendo en cuenta sus variables socio-económicas. No obstante, hay muchos antropólogos que piensan las vacaciones solidarias se han convertido en una moda. Esto es lo que piensa Gustau Nerín, antropólogo con más de 20 años de experiencia en cooperación profesional que hace unos meses publicó su libro: “Blanco bueno busca negro pobre”. En él, se intenta, de alguna manera, hacer ver a la sociedad que no sólo se ayuda con un mes de vacaciones en los países en vías de desarrollo y que hay mucho trabajo detrás que es olvidado. “ Hay gente que se va a África a ayudar y luego se pasa la mitad de su estancia allí tumbado en una playa paradisíaca”, sostiene.

Gustau Nerín en la presentación de su libro "Blanco bueno busca negro pobre"

Ángela García, trabajadora social que hace dos años visitó Guinea Bissau, no está de acuerdo con la afirmación vertida por el antropólogo. “Los que pasamos nuestros vacaciones en este tipo de lugares, hacemos todo lo posible porque la población tenga lo que se merece”, defiende.

Varias organizaciones que ofrecen este tipo de vacaciones defienden y difunden a través de sus páginas webs una especie de “Guía del turista responsable”, en el que publican algunas ideas acerca de cómo practicar turismo justo. Entre estos consejos destacan los siguientes: escoger hoteles locales, fomentar un buen comportamiento, mantener una actitud positiva, etc.

Otras cuestiones debatidas acerca de este tema son los tipos de viajes que se contratan y adónde va a parar el dinero recaudado. Por regla general, los viajes se suelen organizar coordinadamente entre las oficinas de las agencias y las ONG locales con las que se desarrollan diferentes proyectos. Según, Sandra Salazar, responsable del área del voluntariado de Solidaridad Internacional, “no se recauda dinero extra porque las personas que participan en el Programa de Vacaciones Solidarias se pagan ellos mismos los costes de su billete de avisón como de su alimentación y hospedaje”.

Sea como sea, todas las propuestas que se intentan desarrollar entre la relación asociación-agencia de viajes tienen una única finalidad y es que de acuerdo con la Organización Internacional de Turismo, si un tercio de los miles de millones de personas que se mueven cada año alrededor del mundo, lo hiciera de forma responsable, se acabaría con la pobreza a nivel mundial.

En definitiva, el debate que está surgiendo alrededor de las ONG y el cuestionamiento de si los viajeros internacionales realmente aportan algo positivo a las comunidades locales o en el fondo siguen explotando sus recursos con la conciencia tranquila, está abierto.

La educación: mucho más que un derecho

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El derecho a la educación es un derecho universal y es el factor más determinante para el desarrollo social y económico de cualquier nación. Sin embargo, más de 140 millones de niños y niñas no han asistido nunca a la escuela, por lo que cuando sean adultos, no podrán llevar una vida autónoma ni tendrán capacidad de decisión.

Son muchos los factores que impiden el acceso a la educación básica en los países en vía de desarrollo. La pobreza extrema es el factor más determinante para no acceder a la enseñanza primaria universal. No obstante, los menores que sí que tienen la oportunidad de acudir a la escuela, lo hacen en condiciones lamentables, muchas veces sin las infraestructuras necesarias y sin un pupitre en el que apoyarse.

En la fundación Semilla para el Cambio llevan más de 10 años trabajando en varios proyectos en Camboya y Madagascar con el objetivo de que más de la mitad de los niños en estos países lleguen al 5º grado de escolaridad. Para la directora de la organización, María Bodelón, el ambiente es muy agradable entre los voluntarios y empleados locales, pero “lo mejor es ver a los niños aprendiendo, felices, y las familias satisfechas con los proyectos que desarrollamos”.

Estos factores, entre muchos otros hacen que día a día miles de niños sean explotados y utilizados en muchos trabajos. Desde la organización Agua de Coco, se cree en la educación como motor de desarrollo, por lo que “nuestros proyectos educativos tienen por objetivo favorecer este tipo de educación tanto de  manera formal como informal, ya sea a través de la promoción del ocio como con la difusión de la perspectiva de género en la escuelas de primaria y secundaria”, comenta Pepa Muñoz, miembro de la asociación.

La educación es la herramienta para combatir la pobreza y el hambre y progresar hacia los ideales de paz. Es mucho más que un derecho, es una garantía de futuro para los más desfavorecidos.

Carmen Blesa: “Un buen cooperante no tiene que venirse abajo al primer contratiempo”

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Carmen Blesa resume su experiencia en África como necesaria y muy gratificante. Es médico y vocal de la Asociación Tamiru Aduna (ATA). Su primer proyecto humanitario comenzó en febrero de 2007 cuando partió hacia Etiopía. Ese fue su primer viaje de los cinco que ha realizado hasta ahora y el más determinante para su futuro como cooperante. Para ella, un cooperante tiene que saber planificarse y actuar de forma responsable para sacar la máxima productividad posible porque, de ello, depende que “ las acciones sean  lo más beneficiosas y resolutivas posibles para el mayor número de pacientes”.

1. ¿Qué caracteriza al buen cooperante internacional?

A un buen cooperante le tiene que caracterizar la autencidad y la paciencia. Debe tener muchas ganas de trabajar y no venirse abajo al primer contratiempo. Muchas veces no nos encontramos con situaciones agradables, por no decir la mayoría de casos, pero hay que tener la suficiente entereza para llevarlo de la mejor forma posible.

2. ¿Por qué es tan importante la ayuda de un cooperante?

Desgraciadamente, la ayuda del cooperante suele ser la única. Hay muchas regiones de África que, sin la ayuda de muchas asociaciones, estarían totalmente despobladas.

3. ¿Qué condiciones permiten la movilidad del cooperante? 

Las condiciones que permiten la movilidad al cooperante son las que se proporciona él mismo con sus propios recursos. Todo es por su propia voluntad.

4. ¿Cuánto tiempo realizan los cooperantes sus proyectos humanitarios en los distintos países?

Depende de cada proyecto y organización. En nuestro programa de trabajo en el hospital de Gambo en Etiopía solemos estar un mes más o menos.

5. ¿Cuánto personal hay actualmente en el hospital de Gambo?

Pues también depende del proyecto. Iniciamos nuestra presencia en el Hospital de Gambo en Mayo de 2004 y hasta el momento actual han participado un total de 77 profesionales más o menos. Para el mes de mayo hay un equipo previsto de cuatro o cinco personas ya que es un buen número para funcionar sin alterar el ritmo habitual de los responsables locales.

6. ¿Qué es lo más duro que ha tenido que vivir usted como cooperante?

Las situaciones duras suceden con demasiada frecuencia, la miseria máxima tiene ese referente. Hay momentos en los que te vienes abajo, pero también hay momentos muy gratificantes como por ejemplo evitar las amputaciones que de no ser por nosotros, el cirujano local las hubiera hecho por falta de técnica en cirugía ortopédica.

7. ¿Qué consejos le daría a una persona que quiera iniciarse como cooperante?

Consejos no sé si es lo que necesita una persona que quiera iniciarse en la cooperación. Pero lo que sí le puedo decir es que es esa voluntad que nace dentro de ti. No es bueno intentar llenar tus carencias personales como ser humano con esta práctica ya que cuando te entregas, debes hacerlo sin condiciones. Si lo haces, es porque tiene claro quien eres y al mismo tiempo te llena.

Caminando hacia un turismo responsable

REPORTAJE 2 FEBRERO/V.BARRIGA

Como cada año, cuando llega el período de vacaciones, miles de personas piensan con un gran entusiasmo donde pasar esos días de relax que tanto necesitan. Los destinos turísticos preferidos suelen ser los de Sol y Playa, es decir, un lugar casi paradisiaco donde poder estar tumbados en la arena hasta el amanecer y poder sofocar el calor con un chapuzón en el mar. Por otro lado, el llamado turismo rural cada vez está siendo más demandado por los miles de turistas tanto nacionales como extranjeros que buscan ese remanso de paz que no encuentran en la gran ciudad. No obstante, cabría preguntarse si estos tipos de turismo se están disfrutando de una manera responsable y de un modo justo. ¿Son estos destinos perjudiciales para el medio ambiente? ¿Los turistas se comportan de una forma justa cuando viajan a otros países?.

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¿Qué conocemos de los alimentos transgénicos?

Despiece 2 /Alba Rocher

Hay un gran debate abierto acerca de los beneficios o perjuicios de los  alimentos transgénicos pero el principal problema es el desconocimiento de la sociedad hacia ellos. Hay una gran diversidad de opiniones que confunden al consumidor.

Montse Ortiz, bióloga explica que los transgénicos son alimentos que están modificados genéticamente pero esa modificación no influye negativamente en nuestro organismo. El objetivo de esta modificación, afirma la bióloga es proporcionar a dichos alimentos unas cualidades beneficiosas como por ejemplo, un aporte extra de una vitamina como es el caso del arroz dorado.

 “Esto se hace para potenciar en los alimentos alguna cualidad como sería incrementar una determinada proteína o incluso inhibir la expresión de alguna molécula nociva para el ser humano al ser ingerida”, dice M. Ortiz. Además, sigue la bióloga, en otros casos se intenta abaratar la producción de fármacos como la insulina. De esta forma se permite una producción masiva de ésta en las ubres de las vacas y facilitar así que dicha insulina pueda ser usada de forma más económica por las personas diabéticas.

Ortiz opina: “La sociedad se ha dejado llevar por la crítica y el temor a lo nuevo conducido por una publicidad negativa por parte de los detractores de éstos alimentos”, aunque en realidad desconocen  en qué consiste ni qué es lo que se hace en éstos alimentos para modificarlos.

En cambio otros expertos inciden es que la sociedad debe conocer realmente los perjuicios de los transgénicos. Es el caso de Inmaculada López, ingeniera agrónoma. López  explica que dada la complejidad enorme del código genético, incluso en organismos muy simples como las bacterias, nadie puede predecir posiblemente los efectos de introducir nuevos genes en cualquier organismo o planta. “Ni siquiera el alcance de los efectos nocivos para la salud sobre cualquier persona que los ingiera”, apunta la ingeniera.

Además I. López piensa que el objetivo de utilizar este tipo de tecnología es puramente económico. Es muy contradictorio porque “las multinacionales nos intentan convencer de que estas prácticas y estas tecnologías salvarán al mundo del hambre, garantizando el abastecimiento de alimentos a nivel mundial, pero la realidad es bien distinta”, comenta López.

De profesión, cooperante

REPORTAJE 1 FEBRERO/ V.BARRIGA

En los últimos meses, miles de personas han salido a la calle por los recortes que se están llevando a cabo por el gobierno español en materia educativa y sanitaria. La reducción en el gasto público en materia hospitalaria está poniendo en peligro el futuro de esa asistencia hospitalaria pública, garantía de derecho desde el año 1986 cuando se creó la ley General de Sanidad. En muchos casos se está produciendo una disminución efectiva de la capacidad asistencial de los centros que acaba produciendo un peor funcionamiento del sistema. En concreto, se están reduciendo el número de camas por paciente y las listas de espera en cirugía son mucho más largas. La crisis ha llegado a los hospitales europeos y españoles, pero ¿y qué pasa con los del Tercer Mundo? .

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