La importancia de los cuidadores de Alzhéimer

REPORTAJE 2 ABRIL / V. BARRIGA

La epidemia del siglo XXI. Así es como muchos se refieren al alzhéimer, una enfermedad degenerativa que se caracteriza por la pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales. Estas personas, en su fase más aguda de la enfermedad, no son conscientes de su situación, por lo que toda la responsabilidad recae en sus familiares más directos o en cuidadores externos. Con el envejecimiento de la población, la cifra se dispara. En 2025, los datos revelan que habrá el doble de casos, 1.700.000 afectados, según calcula la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias (Ceafa). ¿Realmente estamos preparados para hacer frente a esta enfermedad?

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La Solidaridad de los más mayores

REPORTAJE 1 ABRIL/ V.BARRIGA

El voluntariado no tiene edad. El envejecimiento activo es buena muestra de ello ya que cada vez más jubilados realizan labores voluntarias en distintas entidades de carácter social. La principal razón estriba en que las personas de edad avanzada tienen una esperanza de vida mucho más larga que hace 20 o 30 años, por lo que “al contar con una mejor calidad de vida, incluyen en su rutina diaria tareas relacionadas con el voluntariado como actividad”, sostiene Rafael Izquierdo, presidente de la ONG Desarrollo y Asistencia. El incremento de personas jubiladas respecto al año 1986 es de un 27% (INSERSO,1989)  A esto, hay que sumarle que la sociedad está sufriendo un progresivo envejecimiento ya que la población española de más de 60 años de edad rondará en el año 2013 más de 8.400.000 personas. Esto traducido en palabras, significa la existencia de más mayores en el mundo.

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¿Qué es el respiro familiar?

DESPIECE 2 ABRIL/ V.BARRIGA

Aula de Respiro FamiliarLa rutina de cada día en el cuidado de un enfermo de Alzheimer difícilmente permite que los fines de semana muchas de estas familias tengan la oportunidad de tomarse unas horas libres de descanso. Para ello existen los llamados programas de respiro familiar, que son unos servicios que tienen como objetivo prestar y ayudar a las familias que conviven con una persona con algún tipo de discapacidad, para facilitar la conciliación familiar, personal y laboral que muchas personas necesitan.  Parece un pequeño tiempo, pero para muchos es un mundo.  En la asociación Alzheimer y Demencias Afines “Conde García”, llevan trabajando desde el año 2007 en un Aula de Respiro Familiar, donde tienen en marcha este proyecto desde dos vertientes. Por un lado, se actúa con la persona que sufre la enfermedad, es decir, “se le estimula de forma integral para ralentizar el proceso evolutivo propio”, comenta Carmen Pitarch, psicóloga de AFACAM Valencia. Además, este servicio también sirve de respiro para los familiares, con el fin de que “dispongan de tiempo libre para relajarse o tomarse un tiempo de descanso”. El equipo profesional de AFACAM está formado por psicólogas, fisioterapeutas y trabajadoras sociales cualificados para cubrir las necesidades tanto de los enfermos como de sus familiares más cercanos.

Los usuarios del Aula participan de un programa de actividades adaptadas según la fase de su enfermedad. Entre ellas, destacan los talleres de estimulación cognitiva y la animación sociocultural que “les permiten evadirse de un poco de la rutina familiar y disfrutar de un tiempo de diversión adaptado a sus condiciones mentales”, resalta la psicóloga Lorena Ibáñez .

El apoyo que se presta desde estas entidades es de carácter puntual, es decir, algunas organizaciones disponen de atención a domicilio, mientras que en la mayoría se dispone de instalaciones para este tipo de tareas. La atención a las personas mayores no es igual que la llevada a cabo con los jóvenes con algún tipo de deficiencia intelectual, ya que el tiempo invertido en ellos, salvo excepciones, suele ser de horas o de pocos días.

Y a mí, ¿quién me cuida?

DESPIECE 1 ABRIL / V.BARRIGA

Cuando escuchamos la palabra enfermedad siempre se tiende a pensar en las miles de personas que padecen algún tipo de trastorno ya sea físico o mental. Pero, ¿quién cuida a un enfermo?. En los hospitales y centros médicos se atiende cada día a millones de pacientes, pero nunca se recuerda a todos aquellos familiares o cuidadores externos que día tras día cuidan a los enfermos crónicos desde sus hogares. En concreto, el cuidador de una persona que sufre Alzheimer sabe que tiene una responsabilidad máxima en este tipo de cuidado ya que ellos son los encargados de las necesidades básicas y psicosociales del enfermo.

Por este motivo, muchas de estas personas padecen el llamado síndrome del cuidador que no es más que una sobrecarga física (cansancio, insomnio, etc.) o emocional (depresión, tristeza, ansiedad, etc.) que afecta a la vida personal del individuo y que  puede llegar a “desembocar en problemas de adaptación psicológica y social”, comenta Isidro Maya, profesor del departamento de Psicología Social de la Universidad de Sevilla.

El perfil del cuidador se corresponde en su mayoría al de una mujer, principalmente hija de la persona atendida que no pasa de los 50 años, es decir, la familia proporciona el 93% del cuidador a los mayores, según refleja el proyecto de investigación acerca de la sobrecarga del cuidador realizado por la Universitat Internacional de Catalunya. Otro dato del informe muestra que un alto porcentaje de estas personas dedica más de 40 horas semanales al enfermo. Esta circunstancia influye directamente en la aparición del síndrome ya que “el aumento de las horas dedicadas a su cuidado, hace que aparezca esa sobrecarga”, explica el profesor de la Universidad de Sevilla.

Este fenómeno, muchas veces es ignorado por los equipos terapéuticos, por lo que es difícil determinar los efectos a lo largo del desarrollo de la enfermedad, y de su posible tratamiento. Para ello, muchas asociaciones de Alzheimer en España desarrollan grupos de auto-ayuda para todo familiar que “necesite ese desahogo emocional cuando están sobresaturados”. En estas sesiones, el objetivo es ofrecer información necesaria para paliar el desconocimiento existente sobre aspectos de la enfermedad y las repercusiones de la misma.  Además, estos clases pueden facilitar la empatía entre personas que experimentan una situación parecida, ya que “los participantes en estos grupos de auto-ayuda intercambian apoyo social, consejo e información acerca de sus inquietudes y problemas”, según ofertan varias entidades de este tipo.

El tiempo como moneda de cambio

Reportaje 2 Abril/Alba Rocher

En la situación de crisis económica que atravesamos en estos momentos, muchas personas se privan de caprichos y varias cosas que no son necesarias. Pero cada vez más familias tienen que prescindir de otros servicios ya sean para los hijos, para la educación o para la casa. Por ejemplo, el servicio de un fontanero, las clases de apoyo escolar en inglés o la ayuda de un psicólogo/a. Al final muchas familias optan por obviar estos servicios porque con la crisis económica quizás no se consideren básicos para sobrevivir.

Sin embargo existe una buena solución para cubrir estas necesidades y que no afecte a nuestra economía. Los bancos del tiempo suponen una alternativa para la crisis económica que atraviesa el país. ¿Necesitas un electricista o un profesor particular de matemáticas? ¿Puedes ofrecer a cambio una sesión de maquillaje o una clase de aerobic? En este banco tan particular, la moneda de cambio es el propio tiempo que inviertes en los demás.

La historia de esta iniciativa se remonta a las sociedades de  trueque. Sabrina Sánchez es usuaria del banco del tiempo de Alicante desde hace seis meses. Explica que se trata de una idea revolucionaria en apariencia aunque esto ya existía en la antigüedad. El banco del tiempo supone  poder disponer de servicios sin coste económico alguno con lo que esto conlleva. No sólo a nivel monetario, también de refuerzo de redes sociales donde potenciar valores como ayudarse unos a otros y compartir, comenta Sabrina Sánchez.

El banco del tiempo de Alicante pertenece al Ayuntamiento y depende del Departamento  de Igualdad dónde hacen campañas puntuales y el Centro 14 también informa acerca de sus actividades. Sabrina Sánchez es psicóloga. Conocía esta institución desde hacía años pero hace unos meses se animó a participar. Por su condición de profesional ofrece sesiones de psicoterapia y apoyo emocional. Las horas que invierte Sabrina se quedan registradas y puede intercambiarlas por cualquier servicio que necesite. Hasta el momento lo ha intercambiado por servicios de cerrajería y arreglos para pequeños desperfectos de su casa.

La psicóloga piensa que esta iniciativa tiene múltiples beneficios, ya que ayuda a reforzar las redes sociales de las personas aportándoles una mayor sensación de integración y pertenencia. “Por otra parte mejora la percepción sobre la realidad, viendo que no todo es crisis” sino que existen iniciativas donde sin dinero se puede dar y recibir, afirma S. Sánchez.

También es una forma de brindarles una oportunidad a las personas que se encuentran sin trabajo. El banco del tiempo puede ayudarles en la búsqueda de empleo realizando un buen currículum o carta de presentación, así como dejarles que puedan ofrecer lo que saben hacer a cambio de algo que necesiten.

El mayor beneficio que puede ofrecernos este banco es ser conscientes de que existen otras alternativas, que las cosas pueden ser de otra forma y que podemos construir una sociedad mejor ayudándonos unos a otros. Sabrina Sánchez se refiere a esta asociación como “los pequeños milagros diarios”, una realidad palpable de la que todos formamos parte y construimos día a día.

Otra aportación solidaria

Mario Catalán forma parte de un proyecto  particular de un grupo de personas preocupadas y comprometidas con el consumo responsable, Consuma Responsabilidad.  Mario C. cuenta que esta iniciativa surge después de detectar que había muchas guías sobre consumo responsable que explicaban cómo debían ser los hábitos de consumo, pero ninguna que concretase y dijera dónde puede ir una persona para realizar su consumo de forma responsable, explica Catalán.

Moneda de cambio

Consuma Responsabilidad es una guía de entidades que practican de alguna manera un consumo responsable y solidario. M. Catalán explica que ellos mismos se  autofinancian  a partir del dinero obtenido de la venta de las guías. “Con ello no obtenemos beneficio económico personal ni remuneración, quienes participamos lo hacemos de manera voluntaria”, afirma el coordinador. Además concluye que  este dinero lo destinan también para pagar a la editorial, la imprenta o el alojamiento web.

Desde Consuma Responsabilidad participan como colectivo en todas las actividades que pueden sobre consumo responsable para darlo a conocer a la sociedad. Entre estas actividades figuran las campañas escolares, conferencias, talleres y  proyectos con otros colectivos. Además Mario intenta llevar esto a la práctica en su vida diaria. Por ejemplo compra comida ecológica, participa en un huerto ecológico, en una red de intercambio-préstamo de objetos y usa el transporte público siempre que puede. Él denomina este  tipo de consumo consciente y transformador

Por otro lado, Catalán piensa que un problema frecuente en los bancos de tiempo y redes de trueque es que la gente pueda pensar que al no pagar por estos servicios, la calidad es mucho menor. Por ello dice que para algunas cosas, la gente prefiere pagar que recurrir al trueque, en parte porque les parece más profesional y en parte porque así pueden exigir una calidad y resultados que no piensan que se pueda exigir en el trueque. Aunque no hay que olvidar que son muchos los profesionales que participan en esta red de intercambio.

Sea como sea, esa no es la cuestión. Lo realmente importante en la institución del banco del tiempo es el intercambio de horas y conocimientos con las demás personas, una forma de relacionarse, sentirse útil y sacar el verdadero potencial que cada uno lleva dentro. Todos sabemos hacer algo y podemos aportar nuestro granito de arena a la sociedad. Todos tenemos algo más valioso que el dinero, nuestro tiempo.

Alba Rocher

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https://inextremisrevista.wordpress.com/2012/04/22/eva-pena-no-hay-nadie-que-no-sepa-hacer-nada/

Voluntariado para los más Mayores

DESPIECE 2 ABRIL/ V.BARRIGA

Este año se celebra el “Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional” y muchas asociaciones ofrecen la posibilidad a los mayores de colaborar con ellos en programas expresamente pensados para y por ellos. Estos son algunos de los proyectos más consolidados:

1. Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP). Su programa de voluntariado de mayores se desarrolla en varias comunidades autónomas del estado español. Cuenta con más de 3.000 voluntarios que prestan servicio de acompañamiento y ayuda a otros mayores.

2. Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad (CEATE). Es una entidad sin ánimo de lucro que desde el año 1993 que agrupa a un centenar de “Aulas de Tercera Edad” y desarrolla programas de voluntariado cultural a jóvenes y jubilados.

3. Cruz Roja Española. Más de 2.000 personas mayores colaboran de manera asidua con la organización, lo que supone alrededor del 15% de todo su voluntariado.

4. Amigos de los Mayores. Organización que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de las personas mayores con recursos limitados y en situación de aislamiento y/o soledad a través de la acción de voluntarias y voluntarios cualificados a través de diferentes actividades.

5. Nagusilán. Es una asociación no gubernamental creada en 1995 dedicada a acompañar, consolar y animar a personas mayores en situación de abandono y vulnerabilidad.

Mª Ángeles Brun: “Dar de lo que te sobra no es solidaridad”

DESPIECE 1 ABRIL/ V.BARRIGA

Imagen cedida por Farmamundi

MªAngeles trabajando en su despacho. FARMAMUNDI

Compromiso es la palabra que define a Mª Ángeles Brun. Lleva 13 años siendo voluntaria en la organización humanitaria Farmamundi. Enfermera y trabajadora social de profesión, ha participado en multitud de proyectos solidarios. A sus 82 años, no ve el momento de retirarse del trabajo que lleva a cabo en la asociación sanitaria, porque para ella: “la solidaridad no es una cuestión de edad”.

1.  ¿Cómo te vinculaste al voluntariado y qué te motivó?

Siempre he sido una persona muy solidaria con los demás. Estuve en Australia ayudando a los inmigrantes de habla hispana que allí se encontraban, y desde muy joven pertenezco a  la congregación de las Hijas de la Caridad. Una vez jubilada conocí a un farmacéutico de San Antonio de Benagéber que colaboraba con Farmamundi. Me habló de su trabajo con los más desfavorecidos  y decidí conocerles, tanto que ya llevo 13 años colaborando con ellos.

2.  ¿Qué tareas lleva a cabo como voluntaria?

Colaboro en el área de proyectos de cooperación al desarrollo, acción humanitaria y de emergencias. Básicamente trabajamos en equipo desde que sale a la luz un plan, hasta que se acaba. En concreto, confecciono los proyectos desde la realización de la base del presupuesto, su planificación geográfica y la relación con las entidades que lo solicitan.

3.  ¿En qué medida cree que su trabajo es importante?

Mucho, porque las horas que invierto ofreciendo todo mi trabajo y esfuerzo personal, son el tiempo que les ahorro para que salgan adelante proyectos sanitarios que muchas veces no son fáciles de ejecutar. Parece que es mucho más fácil donar dinero, pero a mí me satisface más ayudar de esta manera.

4.  ¿Qué aporta el voluntariado a su vida?

Mucha cosas. Principalmente me aporta satisfacción, ya que he podido comprobar que hay personas que tienen la misma vocación que yo tengo de trabajar para los demás. Eso me estimula mucho para seguir haciéndolo. Esta organización, con 20 años de andadura, es un ejemplo de lucha y constancia ya que tienen una generosidad y entrega como nunca había visto en otras ONG. Además, me gusta como está constituida, su funcionamiento interno, su espíritu humanitario y sobre todo el personal que lo compone.

5.  ¿Qué es para usted la Solidaridad?

Actuar con los demás como lo harías contigo misma. Dar de lo que te sobra y por compasión no es solidaridad. Yo prefiero ofrecer mi tiempo y mi energía en esta labor humanitaria.

6.  ¿Cuáles son tus mejores recuerdos como voluntaria?

Tengo muchos buenos recuerdos. Acabamos de terminar una ayuda a una colonia Inca de Perú que no tenía de nada. En la asociación vimos que había posibilidades de mejorar en esa zona, por lo que hoy en día, cuentan con un gran sistema de regadío, estabilización de servicios, canalización de aguas y una gran red de servicios higiénicos. Aún así, lo más bonito es comprobar cómo se ha desarrollado esta colonia hinca para que puedan vivir con una dignidad humana básica esencial para todo ser humano.

7.  ¿Qué ha sido o es lo más duro?

Si haces tu trabajo con todo tu esfuerzo y bondad, es muy difícil que las cosas salgan mal. El voluntariado lo he hecho con todo el cariño, y ese cariño nace de dentro, no hay que buscarlo.

8.  ¿Piensa que las personas en edad avanzada están igual de preparadas que el resto para colaborar con las asociaciones? ¿Sois más comprometidos que los jóvenes?

Depende de cómo se mire. Los jóvenes tienen el inconveniente de los mayores, ya que son gente muy formada que tienen muchos conocimientos humanos teóricos, pero les falta la experiencia, actitud que llega con la madurez. Por el contrario, la persona mayor tiene menos habilidad para adaptarse y soportar cambios de clima y viajes. No puedo distinguir que un mayor sea más eficaz y más útil que el joven, simplemente son diferentes.

9.   ¿Qué le diría a las personas jubiladas que tienen esa inquietud de hacer algo altruista por los demás y no saben cómo?

Si quieren hacer algo, que lo realicen con sinceridad y seriedad con uno mismo,  y si además contribuyen a mejorar la situación de otras personas, mucho mejor. No hay que ir con la idea de pasar el rato. Yo no tengo la conciencia tranquila hasta que no veo los resultados de la ayuda que he ofrecido a través de mi esfuerzo.

10. Cuéntanos el secreto para que un voluntario no pierda el entusiasmo…

No hay ningún secreto. Si una persona es educada, formal y correcta, lo demás lo captan. Lo que tú reflejas, es un espejo que no solo lo ves tú, sino el resto de personas. La constancia también es muy importante en un voluntario. Siempre hay días peores que otros, pero hay tiempo para descansar. Cuando uno se sienta un poco cansado, vitamina y a seguir trabajando.  Así es como se  llega a los 80 años, no rindiéndome nunca.