La educación: mucho más que un derecho

DESPIECE 2 FEBRERO/V.BARRIGA

El derecho a la educación es un derecho universal y es el factor más determinante para el desarrollo social y económico de cualquier nación. Sin embargo, más de 140 millones de niños y niñas no han asistido nunca a la escuela, por lo que cuando sean adultos, no podrán llevar una vida autónoma ni tendrán capacidad de decisión.

Son muchos los factores que impiden el acceso a la educación básica en los países en vía de desarrollo. La pobreza extrema es el factor más determinante para no acceder a la enseñanza primaria universal. No obstante, los menores que sí que tienen la oportunidad de acudir a la escuela, lo hacen en condiciones lamentables, muchas veces sin las infraestructuras necesarias y sin un pupitre en el que apoyarse.

En la fundación Semilla para el Cambio llevan más de 10 años trabajando en varios proyectos en Camboya y Madagascar con el objetivo de que más de la mitad de los niños en estos países lleguen al 5º grado de escolaridad. Para la directora de la organización, María Bodelón, el ambiente es muy agradable entre los voluntarios y empleados locales, pero “lo mejor es ver a los niños aprendiendo, felices, y las familias satisfechas con los proyectos que desarrollamos”.

Estos factores, entre muchos otros hacen que día a día miles de niños sean explotados y utilizados en muchos trabajos. Desde la organización Agua de Coco, se cree en la educación como motor de desarrollo, por lo que “nuestros proyectos educativos tienen por objetivo favorecer este tipo de educación tanto de  manera formal como informal, ya sea a través de la promoción del ocio como con la difusión de la perspectiva de género en la escuelas de primaria y secundaria”, comenta Pepa Muñoz, miembro de la asociación.

La educación es la herramienta para combatir la pobreza y el hambre y progresar hacia los ideales de paz. Es mucho más que un derecho, es una garantía de futuro para los más desfavorecidos.

De profesión, cooperante

REPORTAJE 1 FEBRERO/ V.BARRIGA

En los últimos meses, miles de personas han salido a la calle por los recortes que se están llevando a cabo por el gobierno español en materia educativa y sanitaria. La reducción en el gasto público en materia hospitalaria está poniendo en peligro el futuro de esa asistencia hospitalaria pública, garantía de derecho desde el año 1986 cuando se creó la ley General de Sanidad. En muchos casos se está produciendo una disminución efectiva de la capacidad asistencial de los centros que acaba produciendo un peor funcionamiento del sistema. En concreto, se están reduciendo el número de camas por paciente y las listas de espera en cirugía son mucho más largas. La crisis ha llegado a los hospitales europeos y españoles, pero ¿y qué pasa con los del Tercer Mundo? .

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