Salek Hatri: “Creo que los niños de mi país son más felices que los españoles. Allí todos se ríen y aquí se quejan por cualquier cosa”

ALBA ROCHER/DESPIECE 2.1

Salek Hatri tiene 20 años. Es saharaui y llegó a España con cuatro años gracias al programa Vacaciones en Paz. Lo acogió una familia de L’Alcúdia (Valencia). Venía para un verano pero por un problema en la garganta tuvo que quedarse y fue una suerte. Ahora vive en Vitoria con sus padres biológicos y sus hermanos.

 

Salek Hatri

¿Cómo se lo tomó cuando le dijeron que tenía que venirse a España?

No me acuerdo muy bien porque era muy pequeño. Pero según lo que me han contado, en un principio no quería venir porque no lo entendía. Quería quedarme en el sitio donde había nacido. De repente te dicen que tienes que irte con personas que no conoces de nada y no es fácil.

¿Qué es lo que más le costó?

Yo tengo un hermano gemelo y no quería separarme de él ni de mi madre. Creo que el dejar a mi familia fue lo más duro. Pero según iba pasando el tiempo me acostumbré y mis padres de acogida pasaron a ser una nueva familia para mí.

¿Cuál fue la primera impresión o experiencia que tuvo al llegar a España?

Empiezo a ver cosas que nunca había visto en mi país y que me sorprendían mucho. Por ejemplo la televisión. También me asustaba con el grifo del agua porque jamás lo había visto y cuando llegué a mi nueva casa me tumbaba en el suelo para dormir. Tenía que venir mi ‘madre’ para llevarme a la cama las primeras noches.

Al principio venía para un verano, ¿Qué pasó?

Sí. Vine para un verano con los demás niños pero tuve problemas en la garganta y me tuvieron que operar. Así que ya me quedé aquí y empecé a ir al colegio.

¿Cómo se lo toma cuando se entera que tiene que quedarse en España?

Yo me enteré cuando ya había pasado el verano. Ya había hecho amigos, había conocido gente y así no se me hizo tan duro. Aunque la verdad era que echaba de menos a mi familia y a mis hermanos porque era muy pequeño.

Después empezó a sentir que tenía dos familias…

Claro. Yo siempre he dicho que tengo tres madres. Porque en el Sahara nunca me ha criado mi madre, no podía. Me ha criado otra mujer y después Tere, mi madre de España. Por eso siempre digo que yo tengo tres madres.

¿Cómo es su vida en España ahora?

Es como si hubiese nacido aquí. Llevo casi 17 años en España.

De L’Alcúdia me fui a Barcelona, estuve viviendo allí un par de años y luego me fui a Vitoria que es donde vivo ahora. Me reencontré con mi hermano porque cuando los dos llegamos a España a él lo mandaron a Bilbao y nos veíamos todos los veranos. Ahora vivimos juntos en Vitoria y con mis padres biológicos.

¿Cómo pudieron venirse sus padres a España?

Mi padre llegó aquí poco antes que yo porque nació en la colonia española del Sahara, cuando todavía pertenecía a España. Mis padres venían mucho a España aunque no querían quedarse pero al final se decidieron a trasladarse.

¿Qué pasa cuando le dicen que tiene que separarse de su familia de acogida?

Eso también fue un golpe bastante duro porque tú te acostumbras a hacer una vida aquí, vas al colegio, haces amigos y lo tienes todo y entonces vuelta a empezar. Otra vez a buscar nuevos amigos, nuevos colegios, otra gente. Fue complicado porque estuve en L’Alcúdia hasta 4º de Primaria, ya habían pasado 4-5 años y tenía que irme de nuevo.

Cuando llegó aquí no le gustaba estudiar…

No me gustaba nada pero ahora estoy estudiando la carrera de Psicología en Vitoria. Cuando llegué, el tener que ir al colegio era lo que menos me gustaba. Era un niño muy travieso y me portaba muy mal, me consideraba el peor de la clase. No estudiaba nada y ahora he terminado en la Universidad. Al final con el paso de los años maduré, me di cuenta de que debía aprovechar la oportunidad que me habían brindado de poder acceder a unos estudios.

¿Qué sintió cuando volvió a su país de origen?

No me acordaba mucho de él porque me fui muy pequeño. Me lo imaginaba un país pobre pero no con esa realidad y esas condiciones que me encontré al volver. Veía a los niños jugando en la basura, pero también me di cuenta que al fin y al cabo son más felices que los niños de aquí. Siempre que voy allí todo el mundo se ríe, los niños están contentos y lo comparo con los niños de España, que están todo el día quejándose porque lo tienen todo y no le dan importancia a nada.

¿Qué es lo que más valora de la oportunidad que tuvo de venir a España?

Sobre todo la familia que me acogió. Los padres, hermanos y abuelos. Luego la suerte que tuve de venirme aquí porque he vuelto algunos veranos al Sahara y he visto la situación de allí. Es entonces cuando valoras todo lo que tienes y lo que no tienen ellos. Ves a la gente en la miseria y la pobreza y te das cuenta de que tú también podrías estar en esa situación.