El abandono escolar de los jóvenes inmigrantes

V.BARRIGA/ REPORTAJE MAYO

Aproximadamente el 50% de la población española considera que “la calidad de la educación empeora en los colegios donde existen muchos niños inmigrantes”, según muestra los datos del CIS. Además, un 45% cree que “los españoles deberían tener preferencia frente a los extranjeros a la hora de elegir un centro educativo para sus hijos”. ¿Es verdad que el rendimiento de los inmigrantes es más bajo que entre los escolares autóctonos?.

Sigue leyendo

Anuncios

Jordi Garreta: ““Los planes de acogida deberían potenciar más la relación directa entre las escuelas y las familias inmigrantes”

DESPIECE 2/ V.BARRIGA

El fracaso escolar entre los jóvenes inmigrantes es una realidad. Diversos expertos critican la ausencia de planes de acogida adaptados para los alumnos y sus familiares más cercanos. El profesor de sociología de la Universitat de Lleida y experto en sociología de la educación y de las migraciones considera indispensable una mejora en el sistema educativo, pero a la misma vez elogia las mejoras sobre la atención a la diversidad y la interculturalidad.

1. ¿Cuáles son los principales factores de riesgo que precipitan al alumnado inmigrante al fracaso escolar? ¿Por qué?

Como en el caso del resto de las familias, los principales factores de riesgo son sociales, culturales y económicos.  Por ello la situación socioeconómica familiar y cultural son aspectos importantes para explicar el fracaso escolar. Además, en el caso del alumnado de origen inmigrante, más allá de destacar que su situación socioeconómica, en conjunto, es peor que la de la población autóctona, debemos destacar los factores culturales familiares, el momento de incorporación al sistema educativo español y las acciones que se llevan a cabo para incorporarlos. De esta forma, el conocimiento y uso del idioma de los miembros de la familia, el conocimiento del sistema educativo, las actitudes respecto el sistema educativo y su importancia futura, definen un marco de oportunidades. Por otro lado, las acciones que realizan las escuelas e institutos para la incorporación tardía, los procesos de acogida y las acciones específicas para enseñar las lenguas de comunicación habitual, el seguimiento de la evolución del estudiantado de origen extranjero, etc. también contribuyen a mejorar sus oportunidades.

2. ¿Considera que los colegios autóctonos apuestan por la educación comprensiva?

Los centros escolares deben creer en este tipo de educación. La incorporación del alumnado de origen extranjero en el aula ordinaria es necesaria por lo que representa de “normalización” de su presencia. En general, los centros escolares apuestan por la educación comprensiva aunque es cierto que la realidad no es homogénea ya que existen centros con elevada concentración de alumnado de origen extranjero que “aligera” la diversidad cultural existente en otros y que no siempre está bien percibida. De hecho, la red pública es la que acostumbra a tener estos centros en los que la forma de asignar el centro concentra este perfil de alumnado (a menudo por vivir en su zona de influencia), o por concentración “artificial” (por ejemplo, desplazamiento de alumnado a centros con vacantes de matrícula) y/o por el hecho de que familias autóctonas evitan ese centro (lo que se ha llamado “huida blanca”) y matriculan a sus hijos en otros centros que esperan que tengan un nivel educativo más elevado. A menudo se relaciona la presencia de alumnado de origen extranjero, sobre todo de determinados orígenes, con reducción del nivel. Tampoco debemos olvidar casos de alargamiento de la estancia en aulas específicas para el aprendizaje de la lengua u otros conceptos básicos que hace que la “presión” en el aula ordinaria se reduzca.

3. Hay quienes culpan a los extranjeros de nuestro sistema educativo. ¿Qué opina al respecto?

El sistema educativo español tiene problemas, cosas qué mejorar, pero hay aspectos que han evolucionado mucho en estos últimos veinte años y que debemos valorar. La llegada de alumnado de origen extranjero ha comportado un incremento notable de matrículas en diferentes momentos del curso con niveles educativos y conocimientos diversos. La introducción de nuevos discursos sobre la atención a la diversidad y la interculturalidad y la necesidad de desarrollar programas específicos para hacer frente a esta nueva realidad son fórmulas impuestas en estos tiempos. Además todo esto ha sucedido en un corto espacio de tiempo, sobre todo entre el año 2000 y la actualidad. Esta situación ha supuesto un reto importante para los centros escolares que lo han vivido. Por el contrario, las Facultades de Educación  han tardado en dar respuesta al fenómeno, y hasta hace bien poco muchas de ellas no trataban estos temas.  Todo ello hace que el discurso de que hay que tener en cuenta la diversidad y valorarla ha cuajado de forma importante en el sector educativo, pero las prácticas han tenido y tienen un desarrollo más lento y errático.

4. ¿Hay suficientes planes de acogida en  las escuelas?

Los hay sobre el papel, pero algunos de ellos no se aplican tal y como están escritos. Los planes de acogida deben ser reales, para todas las familias (no sólo las extranjeras) y deben mantenerse en el tiempo. Es decir, no sólo debe ser un plan para los primeros meses de las familias en los centros escolares, sino que deben alargarse a todo el tiempo que las familias tendrán sus hijos en el centro escolar. De esta forma, estos planes también colaborarían a concretar otro discurso, también relativamente reciente: el de la importancia de la relación y la participación de las familias. Los planes deberían acoger y potenciar la relación y la comunicación entre familia y escuela a lo largo del tiempo.  Por ejemplo, una breve explicación de cómo funciona el centro, lo que se espera de la familia y una visita a las instalaciones no es lo que debería ser un plan de acogida.

5. ¿Son indispensables los apoyos externos que recibe la escuela por parte de las organizaciones especializadas en la integración?

Ha crecido la valoración de la relación de los centros escolares con el entorno, y no solo desde el punto de vista familiar. De ahí que se valore la relación con asociaciones del entorno social del centro y de las familias, así como se de relevancia al papel que puede hacer este entramado de entidades y asociaciones. La relación del centro con el entorno es importante por ella misma, ya que puede ayudar a suplir algunas de sus limitaciones. Una buena manera sería colaborar con los centros en el conocimiento del sistema educativo y las oportunidades que genera, apoyando a las familias en la definición de proyectos escolares y en la organización de actividades de apoyo al aprendizaje de lenguas.

6. ¿Crees que los padres alientan suficientemente a sus hijos para que no abandonen sus estudios?

Existe mucha diversidad de expectativas educativas tanto en las familias extranjeras, como entre la población autóctona. Una parte de ellas, , cree que la educación es lo que permitirá a sus hijos conseguir lo que ellos, a pesar de haber realizado estudios en origen, no han podido conseguir en su momento. Éstos viven situaciones de reducción de su nivel social, económico y de no reconocimiento  del nivel educativo que hace que otorguen mucha importancia al éxito escolar y a la continuidad hasta la universidad. Otras familias no lo consideran ni tan importante, ni tan rentable, y realizan otro tipo de apuestas. La diversidad de expectativas y actitudes de las familias respecto a la educación es una cuestión a tener muy presente en el análisis del éxito y el fracaso escolar.

7. ¿Sería necesario mejorar las distintas políticas de integración?

La llegada de inmigrantes es relativamente reciente. Además, hemos asistido a la diversificación de orígenes, de edades, e incluso a la feminización de una parte importante de ella. Aunque todo indica que aún no se ha hecho lo suficiente, es importante valorar también lo realizado. Su inserción futura en el mercado laboral y la continuidad en la educación obligatoria y el posterior acceso a la universidad, son dos aspectos clave que indicarán el éxito o el fracaso de las políticas de integración implementadas.